La creciente clase media china presenta una amplia gama de oportunidades, pero también hay retos políticos y demográficos.

Durante las últimas décadas, el desarrollo económico de China ha sacado a millones de la pobreza y ha resultado en una floreciente clase media china. Los hogares de clase media típicamente tienen suficientes ingresos para satisfacer necesidades básicas como alimentación, ropa y resguardo, con un ingreso disponible extra para consumo y ahorros adicionales. En el 2002, la clase media china era de tan sólo 4%. Una década después, este número ha crecido a 31%, lo que constituye 420 millones de personas. La creciente clase media china presenta una amplia gama de oportunidades, pero también hay retos políticos y demográficos.

Análisis de la clase media china

El desarrollo actual de china creó nuevas oportunidades en sus ciudades, e hizo que cientos de millones de chinos que vivían en el campo migraran a los centros urbanos. En tan sólo unas décadas, la población urbana de China creció de 19% en 1980 a un sorprendente 58% en el 2017.

Conforme los trabajadores migraron a las ciudades, los salarios crecieron sustancialmente, a una razón promedio de 11% anuales del 2001 al 2015. El creciente sueldo llevó a un crecimiento estable del Producto Nacional Bruto per cápita, que se encuentra hoy en día en 14,358 dólares. Esta cifra está en medio del ingreso per cápita de otros países en desarrollo como Sudáfrica (13,139 dólares) y Brasil (15,377), pero es significativamente más bajo que el promedio de las economías de la OCDE: 42,355 dólares.

Una mayor demanda de mano de obra en las ciudades costeras de China ha llevado a una urbanización desproporcionada en las provincias del Este, y las diferencias regionales se han exacerbado. Las provincias costeras tienen un ingreso per cápita mayor que las provincias internas, incluso después de tomar en cuenta la brecha de ingresos entre el campo y la ciudad. Por ejemplo, el ingreso per cápita de la provincia de Jiangsu es de 40,152 yuanes (6,043 dolares) en comparación con tan sólo 26,743 yuanes (4,025 dólares) para residentes urbanos en la ciudad de Guizhou, que está totalmente rodeada por tierra. Las grandes ciudades – especialmente Beijing, Tianjin y Shanghái – tienen el PIB per cápita más alto del país (alrededor de 30,000 dólares), pero todavía se encuentran por debajo de ciudades de economías desarrolladas como Nueva York (69,900 dólares) o Tokyo (43,700 dólares).

Aún más importante es que no hay una definición estadística estándar de “clase media”, pero algunos indicadores utilizan rangos de ingreso para distinguir entre grupos de ingresos. Por ejemplo, el gobierno chino define que un ingreso entre 60,000 500,000 yuanes al año (7,250 y 62,500 dólares al año) como clase media. McKinsey utiliza un rango de 75,000 a 280,000 yuanes (11,500 a 62,500 dólares) al año. Para facilitar comparaciones entre países, el Banco Mundial utiliza una cantidad de dólares al día expresada en poder adquisitivo. En 2015, Pew Research Center expandió este indicador para añadir cuatro niveles más.

Pobre<$2
Bajo$2-$10
Medio-bajo$20-$50
Medio-ato$20-$50
Alto>$50

Desde inicios del 2000, la clase media china es de las que crecen más rápido en todo el mundo, pasando de 29 millones en 1999 (o 2% de la población) a casi 531 millones en el 2013 (39% de la población). Comparado con otras economías grandes y emergentes, este crecimiento es particularmente notorio. Dentro del mismo periodo, la clase media brasileña pasó de 32 a 107 millones (21% a 52% de la población), y la clase media de Indonesia pasó de 2 a 26 millones de personas (1 a 10% de la población).

La mayor parte del crecimiento de la clase media ha ocurrido en el rubro bajo-medio. La proporción de 39% de clase media china por sí solo sería similar a la clase media suiza (42%), pero las diferencias salen a la luz cuando se divide a la clase media entre sus niveles bajo y alto. El 75% de la clase media china cae en la categoría de ingreso bajo-medio, mientras que en Suiza esta cifra es de tan sólo 8%. Sin embargo, el surgimiento de una clase media fuerte puede ofrecer oportunidades de una mayor participación política para un gran segmento de la población china que han satisfecho sus necesidades primarias.

Hábitos de consumo de la clase media china

mujer de clase media china
Imagen: Peeterpoogle en Pixabay

La clase media china está comenzando a comportarse como sus contrapartes alrededor del mundo con respecto al gasto de sus ingresos en alimentos y servicios. El crecimiento en el gasto de la clase media es dirigido principalmente por consumidores en el rubro medio-alto que tiene una cantidad significativa de ingreso disponible. Por ejemplo, las ventas de vehículos para pasajeros en China experimentaron un crecimiento por 26 años consecutivos, con 28.9 millones de autos vendidos en el 2017. Como referencia, los consumidores estadounidenses compraron 17.5 millones de autos en el 2016, y los brasileños 2.5 millones.

Los ingresos mayores también han peritido que los consumidores estén mejor conectados. Desde el 2006, el número de usuarios y subscripciones telefónicas han crecido vertiginosamente. La tasa de penetración del internet se ha multiplicado por cinco desde el 2006, cuando era de tan sólo un 10.5%. Eso quiere decir que en el 2017, el 54% de la población china, un número mayor que la población de toda Europa. Este número está bastante detrás del promedio de 77% en países de la OCDE, pero también es considerablemente mayor que la tasa de 26% en India. Las tasas de penetración son significativamente mayores en las ciudades chinas. Por ejemplo, Beijing y Shanghái tienen una penetración del 75%. Las compras en línea también han crecido. El e-commerce chino ocupó 42% del mercado global en el 2017, mucho mayor que 1% en el 2008. Una mejor conectividad también le dio a la clase media mejores medios para defender temas sociales a través de diversas plataformas digitales.

Más medios económicos también han creado nuevas oportunidades educativas. La tasa de inscripción en educación superior en China creció de 5.5 millones en el 2006 a casi 7.5 millones en el 2016, un incremento del 35%. Los estudiantes también están migrando al extranjero para estudiar. El número anual de estudiantes foráneos pasó de 285,000 en el 2010 a 600,000 en el 2017. La mayoría tuvo como destino Corea del Sur, Reino Unido, Australia y Estados Unidos. Para el 2017, China tenía más de 865,000 estudiantes en el extranjero en el nivel terciario, más que los siguientes ocho países juntos. Puesto en perspectiva, 305,000 indios y 119,000 alemanes estudiaron en el extranjero en el mismo año.

Los chinos también han viajado más frecuentemente, como lo evidencia el aumento del 275% en viajes domésticos anuales entre el 2007 y el 2016. El gasto anual de viajeros chinos fuera de China continental creció más del 2500%, pasando de 10 mil millones de dólares en el 2000 a más de 260 mil millones de dólares en el 2016, con Hong Kong, Macao y Taiwán como los principales destinos. Los chinos también están viajando a destinos menos usuales como Tailandia, Corea del Sur y Filipinas. Durante el mismo periodo, el gasto por turismo en el extranjero por ciudadanos estadounidenses greció 175% para alcanzar 160 mil millones, y el crecimiento de gasto por ciudadanos de la Unión Europea creció 172% para alcanzar 388 mil millones.

mujer de clase media china
Imagen: Jess Foami en Pixabay 

A pesar de que los instrumentos financieros de consumo como tarjetas de crédito, hipotecas y préstamos automotrices que son comunes en países desarrollados apenas están creciendo en China, el hábito de ahorro del consumidor chino todavía es distinto al de su contraparte extranjera. Los hogares chinos ahorran una porción mayor de sus ingresos que los hogares en otras economías más desarrolladas. En el 2015, el hogar promedio chino ahorró alrededor de 40% de sus ingresos, el más alto de cualquier economía grande, y una diferencia enorme al compararlo con las tasas de ahorro de 5.2% y 1.8% de Estados Unidos y Japón respectivamente. Este hábito de ahorrar es una necesidad debido a los bajos niveles de seguro social, y fueron promovidos históricamente por el gobierno chino mientras establecía bancos estatales y ahorros postales. Hoy en día, los hogares citan a la familia, la inversión y el retiro como los mayores motivos para ahorrar dinero.

La asignación de activos en China también es diferente que en otros países. Los hogares chinos retienen una mayor porción de su riqueza en el hogar, con un promedio del 74% en comparación con el 51% en la zona euro. Aún más, China está por encima del promedio de posesión de hogar con una tasa del 87% en comparación a 67% en Estados Unidos. La tasa de deuda del hogar y PIB es igualmente menor con tan sólo 49% en comparación con el 80% de Estados Unidos para el 2017.

El aumento en los precios de bienes raíces representan una mayor presión financiera para la clase media china. Una encuesta del 2012 reveló que las parejas que vivían en ciudades grandes como Beijing o Guangzhou gastan cerca del 42% de sus ingresos mensuales combinados en pagos de hipoteca. En otras áreas altamente pobladas como Shanghái y Shenzhen, los precios de los hogares son alrededor de 28 a 40 veces el promedio de ingresos del hogar para el 2017. En contraste, la proporción de precio del hogar e ingresos en San Francisco estaba en 8.5 para el 2017, y en 5.5 para Nueva York. El costo de renta a lo largo de toda China también ha crecido. La renta mensual promedio en Beijing creció más de 10% en los primeros siete meses del 2018.

Entre Enero y Octubre del 2018, el Índice Compuesto de Shanghái cayó más de 30%, una presión aún mayor para la clase media china. A diferencia de otros mercados de acciones importantes, la bolsa de valores de China es ampliamente dominada por inversionistas individuales en lugar de fondos institucionales. Luego de las regulaciones más estrictas de la banca en la sombra y préstamos peer-to-peer en el 2018, las acciones son una de las pocas opciones de inversión que quedan para la clase media china. Como resultado, cientos de millones de inversionsitas de la clase media china se encuentran vulnerables ante cualquier disrupción del mercado.

Los retos sociales de la clase media china

Se pronostica que la clase media china alcance 550 millones para el 2022 y represente el 75% de los hogares urbanos, de acuerdo a un pronóstico de McKinsey & Company. Esta expansión continua de la clase media presenta nuevos retos ambientales, demográficos y sociales.

Los niveles crecientes de consumo de la clase media han contribuido en gran medida al estrés ambiental. Mayores de autos, un mayor consumo de gasolina, y el crecimiento de las ciudades han provocado mayores emisiones de CO2, y niveles elevados de contaminación del aire. Las preferencias dietéticas también han cambiado. Un crecimiento en el consumo de proteína animal entre la clase media china ha provocado un aumento en la intensidad de producción agrícola y ha generado un nivel cada vez mayor de estrés al medio ambiente.

La transición de las dietas de la clase media y el estilo de vida sedentario frecuentemente asociado con profesiones de mayores ingresos han llevado a mayores costos en salud. Enfermedades crónicas y no transmisibles están creciendo en China. Estas mismas enfermedades caracterizan a las poblaciones de países desarrollados y tienen un tratamiento muy costoso. Del 2005 al 2015, el gasto per cápita en salud en China creció más del 550%.

La preocupación por la salud también se complica si se toma en cuenta el hecho de que la población china está envejeciendo. La pirámide de edad china está en proceso de invertirse, con una tasa de dependencia que pasará del 36.6% en el 2015 a 69.7% en el 2050. Sin adultos que se integren a la clase trabajadora para apoyar a las generaciones más ancianas, los crecientes costos de seguridad social y de salud de la tercera edad, la población retirada representará cada vez más una carga para los hogares chinos.

La desigualdad también representa un reto para China. El coeficiente Gini, una medida de la desigualdad en el ingreso que va de 0 (igualdad perfecta) a 1 (desigualdad máxima) ha crecido de 0.28 en los ochetnas a casi 0.467 en el 2017, mucho más que 0.39 de Estados Unidos o 0.33 de Japón. Mientras que el crecimiento de la desigualdad se explica parcialmente por la pobreza económica anterior, también refleja el crecimiento desequilibrado.

El gobierno ha tomado medidas para fortalecer la seguridad social china para controlar mejor los problemas sociales a lo largo del espectro de edades. Por ejemplo, Beijing aumentó las pensiones promedio en 275% del 2006 al 2015 e introdujo una pensión más general que cubre a trabajadores que no participan en la economía formal. Adicionalmete ha extendido la cobertura de salud a trabajadores no urbanos, aumentó el salario mínimo para catorce provincias y ciudades grandes, y aprobó medidas para expandir el seguro de desempleo para trabajadores migrantes cuando antes no podían transferir al moverse a otra ciudad.

El gasto social del gobierno creció de 9% del PIB en el 2012 a 6% en el 2007. Aunque es significativo, es notoriamente menor que el promedio de países de la OCDE que se sitúa en 22%. La reforma en bienestar social también es parte de los esfuerzos del gobierno de estimular el gasto de la clase media y reducir los niveles de ahorro. Otras medidas diseñadas para motivar a la clase media incluyen aumentar las tasas de interés para los depósitos y reducción de impuestos.