En otoño de 1978, Yan Hongchang llamó a una reunión a los aldeanos de Xiaogang. Su meta: Robar comida del Estado.

Hace 40 años Yan Hongchang rompió la ley para salvar a su aldea de la hambruna. Hoy, su idea es una política nacional y Yan es un héroe renuente.

Xiaogang es diferente de otras aldeas. Cerca de la Avenida de la Amistad – la calle principal – se encuentra un hotel de siete pisos, una terminal de autobuses y una cabaña conservada de los setentas. Un gran arco pasa de lado a lado la avenida, con los caracteres que dicen : “La aldea número 1 en reformas rurales de China.”

El hogar de Yan Hongchang es un bungalow poco atractivo en el patio trasero de la casa de tres pisos de su hijo. La maleza crece hasta el nivel de la ventana, dos perros se sientan en silencio al lado de un tractor descompuesto cerca de la ventana. Es difícilmente el tipo de lugar donde esperarías encontrar a uno de los  personajes más importantes de la historia reciente de China.

Últimamente Yan Hongchang, a sus 69 años pasa la mayoría de su tiempo en su modesta sala, fumando, leyendo el periódico y viendo los campos a la distancia. Pero sus cajones están llenos de fotografías de él con algunos de los oficiales de cargos altos de China, incluyendo a ex presidentes como Jiang Zemin y Hu Jintao, así como el actual presidente Xi Jinping. A veces, desconocidos sorprendidos van a tocar a su puerta para hablar del pasado. Cuando lo hacen, siempre se refieren a su acto de desafío que cambió a China para siempre hace 40 años.

Reparando un sistema roto

Aldeanos de Xiaogang. Al centro, Yan Hongchang.
Aldeanos de Xiaogang. Al centro, Yan Hongchang.

En otoño de 1978, Yan llamó a una reunión a los aldeanos de Xiaogang. Su meta: Robar comida del Estado.

China había marcado apenas el segundo aniversario del fallecimiento de Mao. Su sucesor, Hua Guofeng, en un inicio ganó aplausos por llamar al fin de la Revolución Cultural, una década de asalto a las instituciones políticas, legales, educativas y sociales del país. Pero el apoyo de otras políticas de Mao ahora le estaban costando su popularidad en las salas del poder en Beijing. Una camarilla de oficiales del Partido Comunista buscaban la forma de expulsarlo y mover a China fuera de la sombra de Mao.

Pero en la rural provincia de Anhui, los residentes de Xiaogang estaban menos preocupados sobre el futuro de la nación que sobre su propia supervivencia. Años de lamentables planificaciones económicas dejaron a la aldea desesperadamente pobre, mientras que las sequías persistentes destrozaban las cosechas locales.

“La aldea entera estaba al filo del colapso; algunos aldeanos estaban demasiado débiles para seguir cosechando. Se sentía como si fuéramos a repetir la Gran Hambruna,” recuerda Yan Hongchang, refiriéndose a los resultados catastróficos de la política del Gran Salto Adelante, combinada con una serie de desastres naturales. Las consecuencias fueron la muerte de entre 15 y 45 millones de personas entre 1958 y 1961. “Los aldeanos locales sólo querían dos comidas al día.”

Desde el inicio del Gran Salto Adelante, los residentes de Xiaogang habían pertenecido a la comuna popular, luego de que el gobierno hubiera promulgado la política de colectivización agrícola y asignado a granjeros en ciertas áreas, almacenando el grano cosechado en graneros centrales lejos de la aldea y cargando un impuesto para finalmente ser redistribuido entre la población. Como consecuencia, el Estado definió a la colectivización como el paso clave en el camino a una utopía comunista. Pero en Xiaogang, la utopía parecía lejana.

La colectivización desconectó a los granjeros de sus antiguos campos y destruyó cualquier motivación para que les importara. Sabiendo que el gobierno había prometido salarios equitativos a todos sin importar cuánto trabajaran, muchos granjeros holgazaneaban, esperando que otros pudieran compensarlo. Pero la mayoría del tiempo no lo hicieron. El resultado fue un ciclo vicioso: Los granjeros trabajaban a medias, las cosechas disminuyeron, el estado entregó menos grano a cambio de la comida, y los granjeros trabajaban aún más lento.

Incluso en Fengyang, el condado que adminsitraba a Xiaogang, la aldea era conocida por su extrema pobreza. En tiempos de escasez, muchos aldeanos abandonaban las granjas por completo. Algunos caminaban a aldeas cercanas para mendigar comida; otros buscaban comida en el forraje. “Lo primero que hacía cada mañana era ir a los campos con mi hermana y buscar cualquier cosa que fuera comestible. A veces encontrábamos algunos dátiles que habían caído de los árboles,” dice Yan Yushan, el hijo mayor de Hongchang. “Nunca había visto batatas o maíz antes de 1978. Tener un tazón de arroz era un lujo en ese entonces.”

En 1978, Yan Hongchang tenía 29 años y era el padre de cuatro hambrientos hijos. Sabía que el sistema no estaba funcionando. Si los residentes de Xiaogang tenían que abandonar la hambruna, no podían confiar en la planeación del Estado para lograrlo. Tendrían que hacerlo ellos mismos.

Una noche a finales de noviembre, Yan llamó a los representantes de cada una de las 20 familias en Xiaogang para una reunión en su casa. Ahí propuso una idea radical: ¿Por qué no regresar la responsabilidad de la tierra de la aldea y las herramientas a los hogares de cada persona, y permitirles mantener el exceso de grano para ellos mismos, después de pagar impuestos?

Era un plan peligrosamente subversivo. El trauma de la Revolución Cultural – una campaña dura y a veces violenta para erradicar elementos capitalistas y tradicionales de la cultura China – todavía se asomaba en la mente nacional. Y sin embargo, Yan rechazó abiertamente la economía planificada – la piedra angular del socialismo chino – y defendió el retorno a la propiedad privada, al beneficio como motivación, y a las ganancias individuales. Dos años antes, hubiera sido condenado por sus ideas como contrarrevolucionario y le hubiera valido la condena de la turba. Todavía podía ser condenado por sedición.

Otros granjeros que habían promulgado reformas similares, por ejemplo en el condado aledaño de Yongjia en 1956, habían sido arrestados y enviados a campos de trabajo forzado. Aún y cuando entendía los riesgos, Yan le pidió a sus compañeros cuidar de sus hijos si era encarcelado o sentenciado a muerte. “Pero si no hubiera tomado este riesgo, la gente pudo haber muerto,” recuerda. “Algunos ya estaban sufriendo de consecuencias severas de salud debido a la hambruna. Estaban confinados a la cama. Incluso el ganado estaba muy débil para arar.”

Algunos de los aldeanos de Xiaogang expresaron su inquietud, pero el instinto de supervivencia eventualmente ganó por sobre el miedo al castigo. Los letrados firmaron con tinta roja el acuerdo de Yan Hongchang. Los analfabetas lo firmaron con sus huellas dactilares.

Cosechando discordia

Acuerdo redactado por Yan Hongchang y firmado por los aldeanos de Xiaogang.
Acuerdo redactado por Yan Hongchang y firmado por los aldeanos de Xiaogang en Diciembre de 1978.

El acto de insubordinación de Xiaogang inmediatamente dio frutos, atrayendo elogios y sospechas. El siguiente invierno, la policía interrogó a Yan Hongchang osbre los motivos detrás de su iniciativa, pero lo dejaron ir el mismo día. A inicios del año de 1980, el secretario del partido en Anhui, Wan Li, visitó Xiaogang y elogió la iniciativa de Yan. En los siguientes meses, miles de personas iban de lejos a observar el modelo de Xiaogang.

“La mayoría de visitantes venían a criticarnos. Nos acusaban de desviarnos del camino socialista y regresar al país a la era anterior a la liberación,” dice Yan, refiriéndose a la toma de poder comunista en 1949. “Nos denunciaron de capitalistas y contrarrevolucionarios. La única gente que nos apoyaba eran los granjeros, porque veían que sus compañeros se beneficiaban de la reforma.”

En 1979, pocos mseses después de la reunión convocada por Yan Hongchang, los granjeros reportaron cosechas de más de 66 toneladas métricas, equivalentes a la suma total de todas las cosechas entre 1955 y 1970, de acuerdo a datos oficiales. Virtualmente de la noche a la mañana, la aldea había salido de la pobreza.

“Todos se mobilizaron para volver a cosechar. Las familias trabajaban sus propios capmos día y noche,” recuerda Yan. Él ostenta que la verdadera cosecha de 1979 eran 95 toneladas métricas, pero los aldeanos deliberadamente reportaron menos, temiendo que el gobierno no creyera tales números. El ingreso per cápita de Xiaogang creció de 22 yuanes (hoy en día menos de 3 dólares) en 1978 a 400 yuanes (hoy en día cerca de 60 dólares) al año siguiente.

La experiencia de Xiaogang arrojó luz a una situación política delicada a finales de los setentas en China – un país que intentaba reconciliarse del caos de su pasado reciente, la pérdida de su líder supremo, e intentos de una liberalización política y económica. Mientras los granjeros de Xiaogang adquirían se robustecían, algunos de ellos incluso viajaban a aldeas donde antes habían mendigado para vender sus granos de sobra – la confianza pública en la economía planificada se erosionó, y otros aldeanos comenzaron a imitar el modelo de Yan.

Los políticos se debatían entre adoptar la economía de mercado o adoptar la mano dura maoísta. Mientras tanto, Xiaogang recibía la protección de oficiales que apoyaban las reformas en el condado y los gobiernos provinciales. La aldea no sólo se había emancipado del apoyo del gobierno, además contribuía vastamente a los impuestos sin la carga de la burocracia y el modelo comunal.

Sin embargo, Yan temía la amenaza de las autoridades. “No podía dormir tranquilo una sola noche,” recuerda. “No al menos hasta el 1 de enero de 1986.”

Fama, caída y resurgimiento

Yan Hongchang (quinto de izquierda a derecha) y otros agricultores posan frente al arco de Xiaogang.
Yan Hongchang y otros agricultores posan frente al arco de Xiaogang.

Noviembre de este año marca el 40 aniversario de que Yan convenció a los granjeros para reunirse y oponerse a la economía planificada maoísta. Hoy en día, uno de los edificios más concurridos de la Avenida de la Amistad es la sala memorial que recuerda el modelo de Xiaogang.

El primer día de 1986, ocho años desde que Xiaogang retomó el control de su agricultura, el gobierno central de China emitió las guías para el trabajo rural. El documento de redacción densa fu una decisión histórica en el desarrollo moderno del país.

El documento abolía las comunas para dar paso a lo que se conoció como el baochan daohu – inspirado en el modelo de organización rural de Xiaogang conocido como el “sistema de responsabilidad del hogar”, y llamaba a líderes a implementar la política a lo largo del país.

En los años posteriores a la implementación del sistema de responsabilidad del hogar, la producción de grano aumentó drásticamente en toda China. Después de 1986, los granjeros recuperaron el derecho a trabajar sus propias tierras y vender el excedente de grano en mercados privados. El estado también recortó los impuestos al grano, aumentando los ingresos de los agricultores.

En Xiaogang, las cosechas de 1980 acabaron con la pobreza, pero la reintroducción de la competencia en la región eventualmente hizo notoria la falta de productos agrícolas vendibles. Comparado con las aldeas en las provincias cercanas de Jiangsu y Zhejiang, los residentes de Xiaogang continuaron siendo pobres. En 2003, el ingreso per cápita de la aldea era de tan sólo 2,300 yuanes; el promedio nacional era de más de 2,600 yuanes.

El atraso económico de Xiaogang fue fuente de vergüenza para la aldea que había sido pionera en el sistema de responsabilidad del hogar. Pero la historia de inconformidad había invocado a continuar con las reformas del campo. En el 2006, Xiaogang fue una de las primeras aldeas que fomentó  que los hogares agricultores individuales rentaran su tierra y derecho de su uso a individuos y corporaciones. A la fecha, 60 porciento de la tierra arable de la aldea ha sido rentada, y la mayoría ha terminado en manos de organizaciones agrícolas de gran escala, incluyendo a Beidahuang Group, el grupo agrícola más grande de China.

“Al principio, los aldeanos locales no tenían mucha fe en las transferencias de tierra,” dice Yang Wei, un residente de 31 años cuya familia renta más de 5 mil metros cuadrados de tierra a una corporación agrícola. “A la gente le preocupaba que no pudieran tener su renta a tiempo y que los contratistas no regresarían la tierra al final del contrato.”

La familia de Yang recibe 7 mil yuanes de renta cada mes. “Es un poco más bajo que las ganancias que hacemos por cultivar,” dice Yang, “pero ya que no hay mucho trabajo manual que hacer en el campo, la gente tiene más tiempo para hacer otras cosas y aumentar sus ingresos.” Yang todavía cultiva fresas – una especialidad local – en un terreno opuesto al memorial. Con la excepción de la temporada más ocupada para la cosecha, su padre de 54 años hace otros trabajos menores en fábricas locales. “Puede ganar más de 200 yuanes en un día,” dice Yang.

Hoy en día, Xiaogang es hogoar de más de 4 mil personas. Como Yang, la mayoría de residentes obtiene gran parte de sus ingresos de cultivar grano, frutos y producir carne de pollo. Otros trabajan en fábricas de procesamiento de alimentos y ropa.

A pesar de que Yan Hongchang, el padre de la reforma que planeó la transformación inical de Xiaogang, es actualmente una especie de celebridad, sus compañeros lo siguen tratando como a cualquier otra persona. Yan trabajó como presidente del comité de la aldea de 1999 al 2002. Hoy en día, es reservado sobre los grandes cambios que están ocurriendo en agricultura. “La agricultura moderna se mueve hacia una mayor mecanización y una mayor aplicación de las tecnologías avanzadas,” dice.

Yan dice que los locales pueden tolerar la mayoría de cambios siempre y cuando los derechos e intereses de los agricultores se protejan. “Puedo ver que los granjeros sean adecuadamente compensados por sus tranferencias de tierra, pero me pregunto si los contratistas pueden aprovechar al máximo la tierra – si pueden de verdad cosechar mejor los granos o frutos que como nosotros lo hicimos,” dice. “No hay una respuesta clara.” La familia de Yan Hongchang posee 40 mil metros cuadrados de tierra, pero no ha podido transferirla, debido a que se encuentra dispersa en pequeñas parcelas.

En el 2016 se reintrodujeron reformas rurales de propiedad colectiva a Xiaogang, aunque un poco diferentes de la China de la era de Mao. El gobierno de la aldea estalbeció la Corporación de Tecnología de Fengyang Xiaogang, una compañía que tiene el objetivo de combinar agricultura con tecnologías del internet. La compañía es responsable de administrar ciertos bienes y recursos locales y es parcialmente propiedad de los aldeanos, quienes reciben dividendos de cualquier ganancia de la compañía. Este año, la gente de la localidad recibió su primera paga: 350 yuanes por persona. “No es una gran suma por ahora, pero nos motiva a trabajar más para mejorar a Xiaogang. Probablemente tengamos mayores ganancias el año siguiente,” dice Yan.

Fuente: Sixth Tone

Rodrigo es Licenciado en Relaciones Internacionales por el ITESM, cuenta con Maestría en Negocios Internacionales por la Universidad de Suzhou. Se especializa en temas de Asia Oriental. Traductor e intérprete consecutivo de japonés, chino, inglés y español, cuenta con experiencia en la industria automotriz e inversión. Es fundador de Qualli, una empresa de traducción y consultoría comercial.