Guerra comercial China-Estados Unidos

Estados Unidos ha comenzado una guerra comercial imponiendo tarifas con un valor de 34 mil millones de dólares en productos chinos para contrarrestar un déficit en la balanza comercial. China ha tomado represalias haciendo lo mismo con productos estadounidenses. De seguir la guerra comercial, el volumen de tarifas puede ascender hasta 200 mil millones de dólares. ¿Quién gana de esta guerra?

Durante campaña, Trump denunció a China, ya que la balanza comercial de Estados Unidos con el gigante asiático es deficitaria. Para Trump, esto es señal de que China no juega limpio, por lo que ha decidido imponer tarifas a productos estratégicos para defender a las industrias estadounidenses.

Si las intenciones de Trump son dañar a China y proteger las industrias nacionales, las consecuencias de sus políticas pueden terminar por empeorar la situación de la clase media estadounidense que prometió defender. La teoría comercial clásica demuestra que hay pocos ganadores en la imposición de tarifas: Los productores venden menos, y los consumidores (estadounidenses) son quienes terminan pagando el alza de las tarifas. El único beneficiario es el gobierno que colecta el costo adicional de las importaciones.

34 billones de dólares en tarifas impuestas por Estados Unidos y su respuesta del gobierno Chino durante la guerra comercial.
34 billones de dólares en tarifas impuestas por Estados Unidos y su respuesta del gobierno Chino marcan inicio de la guerra comercial.

¿Hay una estrategia detrás de la guerra comercial?

Pese a que los productos chinos con tarifas parezca un capricho del presidente estadounidense, han sido seleccionados cuidadosamente para impedir el desarrollo tecnológico de China. En un comunicado de prensa del representante de comercio específicamente se menciona que las tarifas son una respuesta a prácticas “injustas” que apoyan a industrias tecnológicas dentro del proyecto “Made in China 2025”. Dicho proyecto pretende impulsar la investigación y el desarrollo en industrias clave para poder desarrollar tecnología de núcleo y depender menos de empresas extranjeras. El objetivo de las tarifas es claro: Frenar a China antes de que alcance a Estados Unidos (o lo sobrepase).

Los primeros ejemplos de las consecuencias de la guerra comercial pueden verse con lo ocurrido a ZTE (中兴通讯). ZTE es una empresa telefónica de gobierno que fue acusada de compartir tecnología estadounidense con Corea del Norte e Irán. Como sanción, el gobierno estadounidense dejó de proveer componentes críticos para los celulares. Durante casi un mes que duró el bloqueo, ZTE tuvo que suspender su producción al no contar con otros proveedores de dichos componentes. En consecuencia, ZTE tuvo que sancionar a la gente involucrada en las negociaciones con Corea del Norte e Irán. Bloqueos similares durante la guerra comercial podrían congelar varias industrias, e incluso desacelerar más el crecimiento económico de China.

En respuesta a los primeros 34 mil millones de dólares en tarifas, el gobierno de Xi Jinping ha respondido aumentando las tarifas a productos agrícolas como la soya, y productos hechos de acero, como aeronaves y vehículos. El objetivo de dichas tarifas es claro: Pegarle a los swing states y a la base electoral que apoya a Trump (recordemos que la mayoría de simpatizantes de Trump provienen de industrias como la acerera o del campo).

Guerra comercial, ¿cui bono?

Guerra comercial China - Estados Unidos

Aunque es todavía muy temprano para determinar quién resultará victorioso de la guerra comercial, y quién dará su brazo a torcer, la historia nos demuestra que el lado chino no se rendirá sin antes dar lucha. Por mucho tiempo la economía china se valió por sí misma y se negó a abrir los mercados para aceptar apoyos monetarios del extranjero. Las consecuencias son incalculables, pero es claro que el gobierno chino está dispuesto a hacer sacrificios antes de ceder.

Por otro lado, el dinamismo del mercado interno chino ha demostrado ser imparable hasta en los momentos de grandes crisis mundiales. Durante la crisis del 2008 las exportaciones chinas disminuyeron drásticamente, pero el estímulo del gobierno y un mercado interno dinámico permitieron que la economía china continuara su crecimiento.

La China de hoy en día no es la China de hace diez años. La economía basada principalmente en la manufactura en los niveles más bajos y el comercio internacional, rápidamente ha transitado a las industrias de servicios y de manufactura con valor agregado. Con una creciente industria de alta tecnología y amplios recursos y mano de obra, varias compañías chinas están priorizando el mercado doméstico sabiendo que hay más dinero ahí que en el extranjero. Y el mercado doméstico despreciable: Hoy en día hay más de 100 ciudades en China con una población superior al millón. Para ponerlo en perspectiva, en Europa existe sólo la mitad, y en Estados Unidos existen sólo 10. Una mayor urbanización de China implica también un aumento en el sueldo promedio y en el ingreso disponible por persona.

¿Traerá la guerra comerical las industrias de vuelta a Estados Unidos?

Difícilmente. Las industrias que hoy en día han sido transferidas al extranjero han cerrado en Estados Unidos porque ya no son viables. Debido a los costos de mano de obra, o debido a que son industrias pesadas, su operación en Estados Unidos es cada vez más costosa. Por eso en principio varias empresas estadounidenses decidieron (por voluntad propia) transferir esos procesos a países con mano de obra y productos más baratos (como China). Regresar estas industrias de vuelta sólo las hará menos competitivas.

China está pasando por un proceso similar actualmente. Con el desarrollo urbano y sueldos más altos en varias ciudades chinas, industrias como la textil están transfiriéndose a países del sudeste asiático, donde la mano de obra es mucho menor. Gobiernos locales han creado áreas de desarrollo económico, han dado estímulos monetarios e incluso ha hecho recortes en impuestos para que las empresas permanezcan.

En su lugar de enfocarse en las industrias tradicionales, Estados Unidos debería concentrarse en estimular el desarrollo en nuevas industrias. Evitar que las industrias tradicionales se vayan es como vertir agua a un río seco para que siga corriendo, en lugar de buscar un nuevo río.