porno en China: Los datos duros

Una serie de encuestas muestra que el consumo de porno en China no ha tenido efecto en las tasas de delitos sexuales. Originalmente escrito por Pan Suiming para Sixth Tone.

Aoi Sora es una reconocida actriz de videos para adultos en Japón, con legiones de seguidores en China, incluyendo 18 millones de seguidores en Weibo, una plataforma de microblogging. Ha llamado en ocasiones a la amistad entre China y Japón, y es una ferviente entusiasta del bienestar público, por lo que se ha ganado el título de cariño de “Maestra Aoi”.

Aoi es una de tantas estrellas populares entre los consumidores de porno en China. Entre el 2000 y el 2015 conduje cuatro encuestas nacionales sobre la sexualidad del país, las cuales preguntaban lo siguiente: Actualmente, existen muchos videos, DVDs, imágenes y fotografías que ilustran contenido sexual explícito. ¿Has visto algo de esto en los últimos 12 meses? No importa cómo entraste en contacto con ellos.”

Entre la gente de 18 a 29 años, 68% de los encuestados dijo “sí”. En general, en el 2015 cerca del 30% de la gente entre 18 y 61 reportó haber visto material pornográfico durante el año pasado, lo cual, en el contexto de mis encuestas, se refiere a contenido explícito visual en películas o fotografías. La encuesta no preguntaba sobre literatura erótica, que en ocasiones es referida como “pornografía escrita”.

En los 15 años que mis encuestas cubren, el porcentaje de hombres jóvenes que admitieron ver pornografía permaneció arriba del 70%. A fin de cuentas, no creo que esta cifra se eleve más, ya que casi cualquiera que esté interesado en consumir tal material ya lo está haciendo. Sin embargo, mi investigación también ha mostrado un aumento rápido en el porcentaje de mujeres jóvenes que ven porno en China: De cerca del 37% en el 2000 a 51% en el 2015. Esto muestra que aunque los hombres siguen viendo más pornografía que las mujeres, la brecha entre los sexos se está reduciendo gradualmente.

Consumo de porno en China: Porcentaje de encuestados en cuatro encuestas que admitieron verla durante el año pasado. Fuente: Sixth Tone

La tendencia anterior pone en duda dos creencias populares en China. La primera es que las mujeres de manera innata se oponen al sexo, o al menos están menos dispuestas que los hombres. La generación actual de jóvenes chinas -aquellas entre 18 y 29 años- ha comenzado a desmentir esta concepción errónea, y continuará desvaneciéndose. Pero, ¿las actitudes cambiantes representan la degradación moral de la mujer? ¿O su liberación? ¿El aumento en el consumo de pornografía entre mujeres es una forma de igualdad de género? Existen muchas mujeres conservadoras mayores en China que se oponen tajantemente al consumo de pornografía, que ven como una forma de decadencia moral. En 2014, en un evento de educación sexual en la ciudad sureña de Guangzhou, un grupo de militantes conservadoras arrojó heces a la sexóloga Peng Xiaohui. Pero, ¿el punto de vista de ellas se ha vuelto obsoleto?

La segunda suposición que mi encuesta pone en duda es: Si 68% de los jóvenes han visto materiales pornográficos en los últimos 12 meses, parece que la prohibición general de porno en China ha tenido un impacto insignificante en los hábitos de consumo en los últimos 15 años, y creo que esta tendencia continuará.

De acuerdo a datos que he reunido, es más probable que un joven consuma material pornográfico si es hombre, bebe alcohol frecuentemente, se siente insatisfecho con la vida, pasa mucho tiempo en línea, o tiene oportunidades limitadas para interactuar con otros. Pero también hay otras características menos obvias entre los consumidores de porno en China.

Para comenzar, a los espectadores más ávidos de pornografía no les falta educación, y al contrario se encuentran entre los mayores niveles de estudios. Individuos con un grado vocacional o mayor tienen 73% mayor probabilidad de consumir pornografía que aquellos que no asisten a la escuela o la dejaron después de concluir la educación primaria. Ver pornografía requiere imaginación, y la imaginación requiere buena educación; de otra forma los videos para adultos parecerían documentales naturales.

Es más, los chinos que viven con sus parejas románticas tienen 1.7 más probabilidades de ver pornografía que gente soltera. Esto probablemente muestra que ver pornografía es un medio potencial de apreciación o comparación entre las parejas sexuales. Aún más probable es que sea una forma de entretenimiento que las parejas comparten.

Además, ver pornografía es un fenómeno urbano: La gente china que vive en ciudades a nivel de provincia o mayores tienen 1.3 más probabilidades de consumir porno que habitantes rurales. También hay mayores probabilidades de consumir porno si se tiene un mayor ingreso o se trabaja en el sector comercial o de servicios, pero menos probable si se es hijo único -probablemente porque muchos jóvenes nacidos bajo la política de hijo único todavía viven con sus padres.

Por último, y tal vez lo más interesante, es que los chinos que creen haber sido acosados sexualmente son 1.8 veces más propensos a ver porno. ¿Ven pornografía porque están preocupados sobre el acoso sexual? ¿O comenzaron a preocuparse del acoso sexual después de ver pornografía?

Muchos chinos conservadores se oponen a la exhibición de contenido sexual, pero su razonamiento está en la suposición errónea de que el consumo de contenido pornográfico incitará a que la gente cometa actos sexuales anormales -usualmente definido como cualquier cosa que no involucre sexo entre marido y mujer- o cometer delitos sexuales. La misma lógica aplica a las campañas anti pornografía del gobierno chino.

Pero no he encontrado una correlación significativa entre el consumo de material pornográfico y transgresiones sexuales. Mis encuestas abarcan un rango amplio de comportamientos sexuales frecuentemente considerados inmorales, como tener relaciones extramatrimoniales, tener múltiples parejas sexuales, manosear a alguien al bailar, contratar prostitutas, tener una relación de una noche, e ingestión de drogas que supuestamente aumentan el rendimiento sexual. La gente que ve pornografía no es más propensa a este tipo de actividades.

Se debe reconsiderar si las campañas anti pornografía de China están basadas en la realidad. El hecho es muy obvio para muchos chinos. Después de todo, si la pornografía tuviera tales efectos negativos, ¿por qué una sociedad en la que el 68% de los jóvenes ven pornografía, las estadísticas oficiales no muestran un aumento correspondiente en crímenes sexuales? De hecho, ciertas estadísticas van cuesta abajo. De acuerdo a las estadísticas de fin de año, en el 2015 el número de casos de violación reportados se redujo durante la década anterior.

Desde que mi investigación demostró esto en el 2000, he llamado consistentemente a poner un fin a las campañas con el objetivo de reprimir el contenido pornográfico. Los miedos fantasiosos de conservadores chinos que juzgan a aquiellos en la sociedad que consumen contenido sexual son sólo eso: pura imaginación.