El consumo de agua caliente tiene un transfondo histórico,  cultural y medicinal

Mi primera experiencia con el agua caliente fue un caluroso día de verano. Mis amigos y yo decidimos pasear por Shanghái, y tras una larga caminata nos detuvimos en un restaurante para pedir un vaso de agua. Nos sirvieron agua caliente.

Al principio pensé que era un error en la pronunciación de mi amigo. Él quiso presumir sus rudimentos de chino, y con la mejor pronunciación que pudo dijo: “一杯水”, un vaso de agua. Pensé que sería un error en la pronunciación de mi amigo, pero restaurante tras restaurante, nos servían agua hervida. En escuelas, oficinas, incluso en estaciones de trenes, se puede ver gente cargando termos con agua caliente.

Sin embargo, en la mayoría de países, tomar agua caliente no es algo común. Se suele tomar bebidas con hielo. Los occidentales están tan intrigados por esta práctica en China, como los chinos están intrigados sobre los extranjeros que toman bebidas frías. La diferencia no es simplemente cultural, sino que es marcada por la historia, la cultura e incluso la ciencia.

Orígenes del consumo de agua caliente

Es difícil determinar en qué momento comenzó China a beber agua caliente. Algunos arqueólogos han encontrado cerámica de hace más de 20 mil años con minerales depositados al fondo y con marcas de quemadura en el exterior. Se cree que eran utilizados para cocinar y hervir agua.

En la historia de occidente, en repetidas ocasiones habían epidemias causadas por beber agua contaminada. Las consecuencias eran desastrosas. De acuerdo a Wikipedia, siete pandemias de cólera ocurrieron en los últimos 200 años. La falta de tratamiento de heces humanas y  de agua potable facilitaron su dispersión. De 1853 a 1854, la epidemia de Londres tomó 10 mil vidas y terminó cuando el médico John Snow provó que el agua contaminada era el principal agnete que transmitía cólera.

Oficiales de la dinastía Qing bebiendo agua caliente
Oficiales de la dinastía Qing bebiendo agua caliente

Este tipo de epidemias no ocurrieron en China en casi toda la dinastía Qing (1644-1911), en parte porque la el movimiento de la población a las grandes urbes era menos común, pero también el agua caliente jugó un rol importante. Pese a que sus propiedades higiénicas no eran conocidas, era una práctica común utilizar agua caliente en la medicina tradicional y en la preparación del té.

Una de las escasas excepciones de brotes de cólera ocurrió en 1862, durante la rebelión de Taiping, cuando 1.5 millones de refugiados huyeron a Shanghái. En mayo de ese año hubo un brote de cólera que tomaba 3 mil vidas por día. La epidemia se extendió al norte, llegando hasta Beijing. El sur, en cambio, con familias más adineradas y con mejor acceso a agua caliente, prosperó.

Kuomintang y el Movimiento de la Nueva Vida

Primera edición del libreto del Movimiento de la Nueva Vida.
Primera edición del libreto del Movimiento de la Nueva Vida.

En 1934, el gobierno del Kuomintang lanzó el Movimiento de la Nueva Vida. Chiang Kai-shek, proveniente de la región del delta del Yangtze, ayudó a popularizar la noción de las propiedades sanitarias del agua caliente, elevándolo a política nacional.

En sus “Elementos del Movimiento de la Nueva Vida”, el Kuomintang emitió guías para atuendos adecuados, hábitos alimenticios, condiciones de vida y reglas de tráfico. En la sección de comida, se buscaba persuadir a que las masas tomaran agua hervida. Las pautas afirmaban que la práctica prevenía el crecimiento de bacterias y la dispersión de enfermedades como la disentería. Sin embargo, las guerras y la incapacidad del gobierno de lograr el control administrativo significó que el consumo universal de agua caliente no logró el éxito esperado.

El agua caliente y la era comunista

Mao Zedong, Zhou Enlai y otros líderes bebiendo agua caliente.
Mao Zedong, Zhou Enlai y otros líderes bebiendo agua caliente.

Antes del Movimiento de la Nueva Vida, el Partido Comunista ya comenzaba a fomentar el consumo de agua caliente en los soviets bajo su control. Si los soldados no eran provistos de agua caliente, podían reportarlo a su superior, mientras que los soldados que no bebieran agua caliente podrían ser reprendidos verbalmente.

Durante el periodo de Yan’an, la armada roja promovió aún más el consumo de agua hervida. Mao Zedong, Zhou Enlai y otros líderes eran frecuentemente vistos bebiendo agua caliente. Después de la unificación de China bajo el comunismo, la Campaña de Salud Pariótica difundió el consumo de agua hervida, llenando los muros de las escuelas con slogans declarando que “¡Los niños deben cultivar el hábito de beber agua hervida tres veces al día!”.

Hoy en día, casi cualquier organismo público, negocio y oficina administrativa presume de tener un dispensador de agua caliente. Las estaciones de trenes y aeropuertos requieren tener dispensadores también. Las botellas de agua son opcionales en reuniones de alto nivel, pero una taza de té no, y generalmente se pueden ver sirvientes merodeando por la mesa asegurándose que a nadie le falte agua caliente.

El agua caliente desde el punto de vista de la medicina tradicional

En la actualidad, los chinos creen que el agua caliente es más saludable. Desde el punto de vista de la medicina tradicional, el agua fría lleva a un desequilibrio en la temperatura corporal. La temperatura normal es de 37°, lo que permite la fácil circulación de la sangre y mantiene la operación regular de los órganos. El agua fría se cree que tiene el efecto de alentar las funciones y contraer los órganos.

Desde el punto de vista fisiológico, tiene sentido. El cuerpo consume energía para regular la temperatura del agua fría. Si el cuerpo está débil para calentarse, algunos síndromes se presentan, como manos y pies fríos, o el fenómeno de Raynaud (los dedos se vuelven blancos al estar expuestos a cambios de temperatura), falta de apetito, poca digestión o dolor abdominal.

Cambios en la sociedad moderna

Actualmente, la juventud china ha cambiado sus hábitos de consumo, y han mostrado una mayor preferencia a bebidas frías que generaciones anteriores. Agua gasificada, bebidas energéticas, alcohol de importación, y por supuesto starbucks han influido en las preferencias de los jóvenes. Los regímenes alimenticios y de ejercicios occidentales también han motivado a que los jóvenes escojan agua fría por encima del agua caliente.

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