Bubble tea
Bubble tea

Podríamos decir que cualquier persona que esté familiarizada con China debe saber que es un país que consume té. Hoy en día sin embargo, hay muchas personas que hablan sobre cómo el café es la nueva bebida predilecta del consumidro chino. Ciertamente, pueden verse cafés en todos lados, especialmente un Starbucks en cada centro comercial. En años recientes se puede ver sin embargo a un nuevo profeta de la cafeína: Luckin Coffee, que ha tomado a todos por sorpresa como uno de los unicornios más recientes. Para aficionados al café que debaten si esta start-up derrocará al gigante de Seattle, la discusión se ha vuelto una rutina. Pero hay algo que todo mundo parece ignorar: Starbucks y Luckin Coffee no están en la misma liga.

Muchos han notado que el modelo de negocios de Luckin Coffee se parece más al de 7-Eleven que pone la conveniencia por encima de la calidad. Time Magazine publicó un artículo literalmente titulado “Luckin Coffee de China es más bien un 7-Eleven que un Starbucks”. Y para nosotros que juzgamos desde dentro de China, se explica por sí mismo. Las tiendas de Luckin han aparecido en todos lados del país como hierba que crece donde haya tierra. Su café es promedio, tibio y aguado, pero al final del día, no lo compras por la bebida, lo compras por la conveniencia. Starbucks, al contrario, vende su producto como una experiencia, y es ahí donde se encuentra con su verdadero rival: El té.

Para ser más claros, probablmente no sea lo que te imaginas. Los chinos no van por la calle haciendo té en ollas portables o pasan horas en ceremonias del té durante el almuerzo. Tal vez hayas visto a adultos mayores que hacen té en sus termos, pero eso es todo. Lo que podemos ver es una nueva encarnación de una bebida antigua que ha resonado entre los jóvenes, no sólo de China, sino de toda Asia, que es el milk tea, el bubble tea o incluso cheese tea, con una capa de queso dulce encima. Llámalo como lo quieras llamar, es en escencia té.

El consumo total de té en China es mucho mayor que de café, con 669,500 para el primero, y 80,718 toneladas para el 2020, según un estudio prospectivo de Statista. Sin embargo, el consumo de café también ha crecido a un porcentaje anual de 16% en la última década, eclipsando el promedio mundial de 2%, de acuerdo a la Organización Internacional del Café. Sin embargo, para la mayoría de chinos el café no es una bebida, es ya sea una experiencia, o el último recurso para sobrevivir un día tedioso en el trabajo (Luckin hace un excelente trabajo en monetizar en este último). En raras ocasiones verás a una persona joven que entra a un café para disfrutar de una taza de bebida amarga y caliente. Las tiendas de café son un símbolo de estatus y una imagen de cosmopolitanismo para gente que aspira a ser socialité, trabajadores de cuello blanco, gente de negocios o de industrias creativas.

Fuera de las grandes cadenas como Starbucks, China puede enorgullecerse de tener un escenario dinámico y lleno de marcas especializadas en café como Voyage Coffee o nuevos puestos que abren cuentas en Dazhong Dianping, el equivalente a Yelp. PEro no es el café lo que atrae a la gente, es el ambiente, el diseño, el perro adorable que camina por entre las emesas y el sentimiento de encontrarse con algo poco convencional. Recientemente el café se ha vuelto un lugar de reunión para una demografía específica: Gente que ha estado en el extranjero y que consume mucho contenido occidental y que seguramente gana bien.

De cualquier modo, el consumidor chino no se resiste a las tentaciones de la cafeína. Históricamnete, los chinos obtienen su dosis diaria de energía del té, pero siempre ha sido de una manera relajada, ceremoniosa, con tés cuidadosamente seleccionados.

El té tuvo un nuevo respiro en los ochentas con el bubble tea, una bebida inventada en Taiwán. En el 2019 la bebida que consiste de leche, té y perlas de tapioca está en todos lados. Se puede ver en todas partes de Asia, e incluso ha incursionado en Estados Unidos gracias a la diáspora asiática. Es la bebida de elección de la mayoría de jóvenes chinos antes de la comida, durante la comida, después de la comida, o en lugar de la comida. Se espera que las ventas anuales de bubble tea en China alcancen cerca de 78 mil millones de yuanes para el 2021, cerca de 11 mil millones de dólares.

No sólo las tiendas de bubble tea y milk tea ofrecen algo que los cafés no pueden ofrecer, que es que la gente disfrute sus productos, sino que tampoco temen a aumentar su éxito con trucos que toman de su competidor occidental. Mientras que hace muchos años los vendedores de bubble tea insistían en el formato de un puesto callejero poco sofisticado, hoy en día se expanden a formatos “premium”, abriendo tiendas en ubicaciones caras, refinando su diseño interior, expandiendo sus áreas para incluír un lounge y complementando sus menús con pasteles y otros bocadillos.

HeyTea
HeyTea

HetTea, una marca de milk tea con sede en Guangdong, despegó recientemente en China, y es uno de los casos más exitosos de la industria. Su producto principal es una variedad de tés frutales con una capa de queso crema encima. El producto se volvió tan popular que ahora todas las tiendas de bubble tea ofrecen un producto similar, incluyendo a Luckin Coffee. A diferencia de otras tiendas de milk tea, HeyTea provee un lounge para sus clientes, al estilo de una tienda de lujo. Aún así, sigue vendiendo té, con miles de personas haciendo fila por horas sólo para conseguir uno de los tan deseados vasos de té.

Empresas de Capital de Riesgo parecen confiar en el potencial de su modelo para competir con marcas de café internacionales como Starbucks. HeyTea reunió 70 millones de dólares en tan sólo dos rondas de financiamiento con IDG Capital, una de las VCs más importantes de China. Su competidor shanghainés Lelecha, fundada en el 2016 también ha tenido dos rondas que reunieron un total de 44 millones de dólares. Mientras que no están cerca de reunir los 550 millones de Luckin, es importante tomar en cuenta que las tiendas de té tienen mucha más competencia, con mayores probabilidades de fracasar, ya que la gente ha desarrollado ciertos gustos y tienden a ser leales a las marcas que les gustan. No es el caso del café, que sigue siendo un territorio desconocido para los consumidores chinos, un hecho que permite prácticas de negocios más agresvias.

De lo que sabemos, el milk tea sigue siendo para los chinos lo que el café para los occidentales: Un vaso portable, una bebida para compartir con amigos, y un tema perfecto para un post en línea. Los chinos aprecian la variedad, y no hay mucho que encontrar de variedad en un café. El té es considerablemente más personalizable: Le puedes poner perlas de tapioca, frijol dulce, gelatina, leche, espuma de leche, queso, rebanadas de frutas…

La gente sedienta por una taza de té en China es insaciable, y capases de cualquier tipo de controversia. En el 2011 la Administración de Alimentos y Drogas de Taiwán descubrió que algunos productores de bubble tea añadían plástico a sus perlas para hacerlas más masticables. En el 2017 un instituto de defensa del consumidor en Shanghái reveló que en promedio una taza de te contiene ocho veces más cafeína que una lata de Red Bull. Y a inicios de este año, se encontraron más de 100 perlas sin digerir en el abdomen de una niña de 14 años que fue ingresada en el hospital después de quejarse de estreñimiento. Sorprendentemente, ninguna de estas noticias acabará con el amor por estas bebidas cremosas. Este tipo de dedicación es lo que Starbucks tiene que crear para hacer crecer su negocio en China.

Fuente

Rodrigo es Licenciado en Relaciones Internacionales por el ITESM, cuenta con Maestría en Negocios Internacionales por la Universidad de Suzhou. Se especializa en temas de Asia Oriental. Traductor e intérprete consecutivo de japonés, chino, inglés y español, cuenta con experiencia en la industria automotriz e inversión. Es fundador de Qualli, una empresa de traducción y consultoría comercial.